Un escritor innato

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Por: Julian Villanueva Silva

La escritura nace como un acto comunicativo pero además de eso surge también como una necesidad humana y social en el año 3100 a.C al sur de la antigua y recordada Mesopotamia. Dicha creación nos ha permitido guardar las memorias de nuestra historia y desnudar el sentir humano. Por ello, la escritura debe entenderse como un saber y proceso fundamental, para la construcción de sociedad y pensamiento.
Sin embargo, es oportuno aclarar que escribir no es una facultad propia de algunos pocos privilegiados, por el contrario, todos somos escritores innatos de nuestras experiencias y nuestra verdad. De esta manera, llegan a mi preguntas, tales como: ¿Qué clase de escritor soy? ¿Cómo escribo? ¿Qué debo hacer para escribir de la mejor manera? Entre otras.
A la hora de escribir me defino como alguien apasionado, comprometido y sensible. Siempre necesito de un tema que me inspire, me mueva o en algunas ocasiones escribo desde situaciones de mi vida y mi estado de ánimo como forma de desahogo. Es necesario especificar un tema y posteriormente indagar, pensar y reflexionar al respecto, pues un buen escritor no puede ser aquel que no tenga nada para decir. Algo que considero vital para el éxito de un texto es hacer una planeación previa de éste, donde se plantee el tema a tratar, la tesis o idea principal, los argumentos para convencer al lector de lo que se dice, la intencionalidad con la que se escribe el texto, a quién va dirigido, y una conclusión que reúna de forma contundente la esencia del texto. Cuando contemplo todo esto en un planeador, me es más fácil darle forma al texto.
Por otro lado debo admitir que no soy la persona más paciente del mundo, si bien escribir, me genera alegría y entusiasmo pero también me lleva a un punto de angustia y estrés, en donde no puedo trabajar con presión, tiempos estrictos y otras exigencias. Por eso defino la producción textual, como un parto lleno de angustia estrés, tensión, emoción, dolor y de tiempo pero sobretodo de alegría y satisfacción una vez nace la creación.
Por último, analizo si mi resultado final es lo que planee y lo que quería lograr. Para esto le doy la oportunidad a alguien de leer mi texto y de evaluar lo que hice. Si el lector es capaz de descifrar mi intencionalidad y establecer una relación reciproca conmigo, el autor, me siento satisfecho y concluyo mi texto como un éxito.
En conclusión, éste soy como escritor, acepto mis fortalezas y debilidades, me concientizo de la importancia de la escritura como arma de expresión y transformación social y entiendo que tengo mucho más por aprender. Somos los escritores de nuestra propia vida y de nuestra historia, somos escritores innatos.

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