LÁGRIMAS AL OLVIDO

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En el transcurso de los años la humanidad ha tenido frecuentes transformaciones, sean para bien o para mal creando marcas y recuerdos en la historia de la sociedad. Algunos de esos momentos que han marcado son: el atentado del 11 de septiembre del 2001, la llegada del hombre a la luna, la caída del muro de Berlín, el atentado al Papa II, etc, entre muchos más dónde las destrucciones masivas o los grandes hallazgos crean un paréntesis en la humanidad siendo recuerdos que quedaron marcados y subrayados para el aprendizaje y el conocimiento de lo ocurrido en el mundo.

Por otro lado, están las trasformaciones que crean impacto solo en su momento,  siendo recordadas por los años que pasaron o peor aún siendo tachado por el olvido, esto me recuerda al libro de Héctor Abad “El olvido que seremos” dónde nos inmortaliza lo ocurrido en el país, girando en torno a las guerras cotidianas del cual ya nos encontramos identificados, marcados y acostumbrados.

Muchos de los mutilados, asesinados, abandonados y de niños huérfanos, quedan en lágrimas desvanecidas por el viento marcados de aquel recuerdo desagradable y duro que ocurrió en un momento de tragedia, algunos simbolizan en la historia con  la representación de una memoria como lo fue Omayra en la avalancha en Armero o Aylan Kurdy el niño de tres años encontrado muerto en la playa tras huir del horror en Siria. Esto, me lleva a una misma conclusión, todos lloramos en el mismo idioma.

“Quién olvida su historia está condenado a repetirla”

La inmediatez, la tecnología masiva, la revolución del que más bienes  tiene más poder posee;  nos involucra a todos hacer parte de olvidar rápidamente y esperar al próximo evento en periódicos, Internet o desde la televisión que detenga por un momento la cotidianidad. Olvidamos sin  intención  ya que las únicas personas que no olvidan son las afectadas directas, como la memoria de todas aquellas madres la cual la naturaleza o la guerra les arrebató su fruto de vida o donde aquel soldado por proteger la patria quedó en silla de ruedas.

Recordar a los chapecoenses en su accidente en la ciudad de  Antioquia, luego de cuatro meses el equipo se encuentra debutando nuevamente, nuevos jugadores y nuevos sueños en remplazo de una tragedia. o para no ir tan lejos lo ocurrido en Campoalegre luego de su avalancha fue olvidado por una tragedia que causó muchos más estragos y vidas, como lo es la avalancha en Mocoa.

Así, que creo que es importante el hecho de conocer la historia, que unas vidas o unos riesgos no hayan pasado en vano, la vida y el mundo sigue girando pero las lagrimas, la sangre y los hallazgos deberían ser lo que nos complementan como humanos y como seres de recuerdos.

Por: Paula González.

 

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